Nemi López


¡Hola a tod@s!

        Antes que todo una disculpa por haberme ausentado tanto tiempo y tan abruptamente del blog. Realmente en este tiempo he estado desconectada de le escritura y de la lectura. Hasta me desaparecí de mi grupo de escritura (espero poder volver a entrar pronto también).

       La razón realmente es muy sencilla, y quiero pedirles una disculpa si realmente eran de aquellos que leían y disfrutaban mis escritos, es por eso que decidí hacer esta entrada para contárselos.

       Sucede que simplemente perdí la inspiración. Al principio me forzaba un poco a escribir, estaba emocionada por el nuevo proyecto que había comenzado (si no lo conoces pincha aquí) pero tampoco encontraba inspiración para continuar con él así que me vi forzada a abandonarlo también.

       Al principio seguía leyendo blogs y los trabajos de mis compañeros en Adictos pero finalmente tampoco pude continuar haciéndolo. Una disculpa por ello.

       Sucede que algunas veces tengo la intención de escribir pero no es muy frecuente por lo que volveré al blog pero no con la misma frecuencia de antes, espero me comprendan. Aún no tengo claro que sucederá con mi proyecto, pero por lo pronto estaré escribiendo aquí.

        Así que para compensar un poco mi ausencia, les he traído un microrelato que escribí hace poco, espero les guste.


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       Le miraba. Hacía meses que la observaba. Se sentaba siempre en la cafetería frente a la tienda de discos en la que trabajaba él. Siempre en la misma mesa. Llegaba después de las tres, pedía un frappé y lo tomaba lentamente. Siempre sola. Siempre mirando el reloj como si esperara a alguien. Pero nadie llegaba. A veces después de una hora sólo me marchaba y otras veces comenzaba a llorar. Nadie sabía el motivo y nadie se acercaba a preguntar. Ella nunca faltaba a su cita y era muy puntual. Él siempre la miraba desde la tienda de discos, esperando el momento en que se armase de valor. Tal vez algún día reuniera las fuerzas suficientes para ir donde ella. Para contarle que desde que la había notado yendo siempre al mismo café lo había cautivado. Que cada tarde después de verla, había deseado cambiar su tristeza por una sonrisa. Tal vez esa tarde lo hiciera. Tal vez reuniera el valor. Tal vez. O tal vez fuera otro día


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Espero que les haya gustado. Un beso.