miércoles, febrero 19, 2014

Cierre Juego Lietrario "Escribiendo Miedo"


Al fin después taaaanto tiempo, traigo el cierre del juego literario organizado para halloween y día de muertos, sí, ya sé que demoré muchísimo (y muchísimo se queda corto) Pero como ya les había contado en Facebook, se me atravesaron los planes de la boda y después, el día del evento me llegó casi de sorpresa y aunque yo creí que podría acomodar mis tiempos, al final no pude. Pero como no me gusta dejar las cosas inconclusas y como siento que sólo estoy alargando más y más esto, esperando un relato que al parecer no va a llegar, me he decidido a publicarlo sin más retardos.
Y como lo promeetido es deuda, aquí les dejo sus respectivos Certificados de Participación a los participantes. Aunque el último relato no llegó, igual le dejo su certificado, porque al final dicen que la intención es la que cuenta.



Sin más, los dejo con mi aportación para el juego.

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Amante Mortal
—Así que... —decía el hombre al mismo tiempo que cortaba su grueso trozo de carne— han ocurrido extraños sucesos, ¿no es así? —seguía diciendo mientras se llevaba un bocado a la boca.
—Sí, sí, como le iba diciendo —carraspeó el otro —se trata de un asunto muy delicado, la gente del pueblo está asustada. Las mujeres están tan aterradas que ya no dejan que los niños salgan a jugar —el interlocutor era precisamente el banquero del pueblo, un hombre ya entrado en años, cuyo cabello comenzaba a escacear —como usted comprenderá no podemos permitir que la situación siga así —enfatizó el hombre que no había probado bocado.
—Por supuesto que no, dígame, ¿ya se están encargando del asunto?
—Desde luego, hemos montado guardias pero todos nuestros esfuerzos resultan inútiles, simplemente sigue ocurriendo. Lo más curioso es que sólo ocurre de noche.
—Ya veo —decía el hombre que había terminado la cena y ahora se limpiaba las comisuras de los labios con un finísimo pañuelo blanco —perdone que le haya hecho venir hasta aquí, pero como sabe, en unos días viajo a la India y debo arreglar algunos asuntos antes de partir, espero que el viaje hasta aquí haya sido cómodo —dijo cambiando abruptamente el tema.
—Oh, lo fue. En realidad me ha soprendido mucho su invitación, Conde. Su mansión es simplemente magnífica —alabó el banquero, cosa que fastidió un poco al Conde.
El Conde, era un hombre sobrebio pero amable. Tras su sonrisa dulce escondía su personalidad fría y calculadora. Cualquiera que le conocía podía afirmar que no existía hombre más recto y dulce que él. Pero aquello estaba muy lejos de la realidad. Su título le daba cierto estatus en el pequeño pueblo en el que vivía, era visto por los demás aldeanos como una especie de autoridad y frecuentemente recurrían a él en busca de ayuda. Para el Conde esto era visto como una oportunidad: hacer favores que depués podría cobrar.
—Y, exactamente, Señor Thomson, ¿Cómo es que se han perdido esas personas que mencionaba antes?—preguntó cambiando otra vez de tema.
—Bueno... no es que se pierdan precisamente, más bien diría que han desaparecido.
—¿Desaparecido? ¿Quiere decir que esas personas simplemente se esfumaron en medio de la nochce?
—Si lo pone así... —el Señor Thomson rió nervioso y bebió un trago de la copa de vino que tenía delante por primera vez —parecen los disparates de un loco. Lo que yo quiero decir es que las personas desaparecen como si algo se las llevara. No deja marcas ni huellas por lo que hemos deducido que lo hace desde el aire. Lo único que escuchamos son gritos de auxilio en plena oscuridad y luego nada. No queda ningún rastro.
—Entiendo. Ahora dejelo todo en mis manos. Me encanrgaré personalmente de este asunto —dijo el Conde finalizando la conversación.

Momentos después de la cena y una vez que hubo despachado a su invitado de la mansión, el Conde se dirigió a uno de los sótanos en total soledad. Sus pasos eran iluminados por la luz oscilante de una vela. El estrecho corredor por el que ahora caminaba comenzaba a inundanse de un extraño pero persistente aroma. A medida que avanzaba, el olor se intensificaba hasta convertirse en algo desagrable. El hombre se detuvo frente a lo que parecían ser los barrotes de una enorme jaula. Dentro, una bestia con rostro de mujer, devoraba los restos de lo que antes fuera un ser humano.
Al notar su presencia, la bestia lo miró y se acercó a él. El edor era insoportable, pero al Conde parecía no importarle. Parecía que ni siquiera lo notaba.
—¡Ah¡ Mi pequeña. Mi amada. Eres tan bella —le decía —¿Cómo podría yo detenerte y hacer que mueras de hambre si te amo tanto? Aquellos que me han solicitado detenerte no comporenden que ahora sus insignificantes vidas tienen un propósito. Su existencia no ha sido más que un desperdicio y ahora que al fin tiene un propósito quieren detenerte. Lo mejor será que te lleve conmigo, tal vez allá puedas saciarte con más libertad. Pero hasta entonces, ve allá, trae una nueva víctima y déjame ver como la devoras.
Dicho esto, haló una palanca que se situaba frente a él, como consecuencia, el lado opuesto de la jaula se levantó dejando libre a aquella bestia, a esa arpía que buscaría saciar su apetito abrigada por el manto de la noche.

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Y desde luego el recopilatorio para quien se lo quiera llevar.


De nuevo, muchas gracias a aquellos que se animaron a participar. 

Un beso.

2 comentarios:

Judith dijo...

Hola Nemi!!!
WOW!! Me encanta el diploma!!! muchas gracias a ti por la oportunidad de participar en tus propuestas!!
Te casaste?? si es así te deseo toda la felicidad del mundo!!!
Muy buen relato, yo pensaba que el conde era la criatura pero me has sorprendido, muy buen vuelco de la historia!!
Me encanto!!
Besos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Legué acá por el blog de Judth. Lograda historia.